Después de haber hecho, contra pronostico, los 100Km del verano, y dispuesto a hermanar de nuevo, el ya desaparecido toro del Condado, me toca una semana de vacaciones en la playa, en El Puerto de Santa María, Cádiz. La sorpresa llegó al ver que con el apartamento estaba incluida una "bici".... o algo así.
Ver 2010-08-30 en un mapa más grande
Para poder darla un uso, más o menos decente a la "maquina" globle-trotter, primero que tenía que hacer era quitarla todo lo que me sobraba... una silla de niño... una funda de gel para el sillín... una cadena de seguridad... bueno, esa la dejo, no sea que tenga que dejarla atada en algún sitio.



Una vez aligerada de peso, un repaso mecánico, aunque lo primero es conseguir algo de herramienta. Por suerte en la casa también había una caja de herramienta con una llave inglesa, unas cuantas llaves Allen de montar los muebles del Ikea, y un juego de destornilladores... creo que será suficiente.
Ahora, a subir el sillín... uhm... no es mi talla, me está pequeña... el manillar... ¡¡¡pero si está mal montado!!!... la curvatura la tiene hacia abajo... el desviador trasero solo engrana 3 de los 6 piñones... y del delantero... bueno, conque se quede en el plato mediano me sirve.
Un repaso a las ruedas, que están prácticamente nuevas... del poco uso que la han dado, aunque la corrosión esté causando estragos en los muelles de los desviadores... por suerte hay un par de bombas, con lo que consigo darlas presión suficiente, ahorrándome el paseo hasta una gasolinera.
Una vez terminado el trabajo salgo a ver que tal va, y aunque la postura es un poco incomoda circulo sin problemas hasta que se me ocurre meter el plato grande. El desviador no está bien sujeto al cuadro y se gira tocando con el plato. Por suerte me había llevado las herramientas en una mochila, y pude solucionarlo y llegar a Puerto Sherry. La vuelta por el mismo sitio.
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Para poder darla un uso, más o menos decente a la "maquina" globle-trotter, primero que tenía que hacer era quitarla todo lo que me sobraba... una silla de niño... una funda de gel para el sillín... una cadena de seguridad... bueno, esa la dejo, no sea que tenga que dejarla atada en algún sitio.



Una vez aligerada de peso, un repaso mecánico, aunque lo primero es conseguir algo de herramienta. Por suerte en la casa también había una caja de herramienta con una llave inglesa, unas cuantas llaves Allen de montar los muebles del Ikea, y un juego de destornilladores... creo que será suficiente.
Ahora, a subir el sillín... uhm... no es mi talla, me está pequeña... el manillar... ¡¡¡pero si está mal montado!!!... la curvatura la tiene hacia abajo... el desviador trasero solo engrana 3 de los 6 piñones... y del delantero... bueno, conque se quede en el plato mediano me sirve.
Un repaso a las ruedas, que están prácticamente nuevas... del poco uso que la han dado, aunque la corrosión esté causando estragos en los muelles de los desviadores... por suerte hay un par de bombas, con lo que consigo darlas presión suficiente, ahorrándome el paseo hasta una gasolinera.
Una vez terminado el trabajo salgo a ver que tal va, y aunque la postura es un poco incomoda circulo sin problemas hasta que se me ocurre meter el plato grande. El desviador no está bien sujeto al cuadro y se gira tocando con el plato. Por suerte me había llevado las herramientas en una mochila, y pude solucionarlo y llegar a Puerto Sherry. La vuelta por el mismo sitio.