martes, 2 de septiembre de 2008

2008-08-15 Reiniciando en somosierra

Bueno, visto que el "director" del blog tiene muchas vacaciones y no se pone a colgar las rutas, cuelgo las pocas que he hemos hecho estando yo.

Que mejor manera de empezar de nuevo, que con una buena ruta, para ver lo que había perdido en el camino. Días antes ya estaba avisando para que se organizara una ruta, ya que las ganas de salir, viendo que estaba casi todo el equipo, eran muchas.


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Al final fuimos 7, mas que nunca, es una lastima que no nos juntemos mas... Nando (uno de los que falto) me dejo la antena para poder grabar la ruta, lastima que como casi siempre que la llevo yo, al final no se graba del todo. Aunque la verdad es que fue muy parecida a la ruta del día 3 de mayo, variamos un poco la forma de llegar a Siguero, pero yo creo que es hay donde realmente empieza la ruta, cogiendo los caminos que empiezan a subir a la sierra, ahora al menos al principio, con muy buen firme como le gustan a Carlos, pero pronto se acaban y empieza lo bueno.











Ya en el termino de las Rades, una cuesta nos hace echar el pie a tierra, pero como los hay muy cabezotas y mientras nos reagrupamos hay quien intenta volver a subir del tirón, y casi lo consigue (Joseba, que mulo eres).

Ya en la cañada todos juntos cogemos una cuerda que va paralela a la N-1, toboganes con algún trozo muy técnico, pero que la vez anterior me parecían mas asequibles, ¿será a causa de las 6 semanas sin montar?. Llegamos a Somosierra y allí tómanos las cervecitas de rigor, decimos para que conocieran los nuevos la ruta hacerla como la otra vez, subiendo hasta la antena, y bajando a Prádena.



En esta subida, ya si se nota el parón me empiezan a dar calambres en las piernas, por lo que bajo el ritmo ya que aún queda bastante ruta, nos volvemos a reagrupar antes de la bajada y como al perro flaco todo son pulgas, veo que la rueda de atrás tiene poco aire, por suerte llegamos hasta la gasolinera, allí le doy bien y por la carretera hasta Ventosilla, allí volvemos a dar aire a la bici, se me hace mal que me vallan esperando, pero se me están poniendo las piernas duras como piedras, y me da casi miedo, paramos la ultima vez a darle otra vez a la rueda, y al echar el pie a tierra, casi creo que me daba algo, de la cara que puse todos se descojonan de mi, tanto que me rio hasta yo, me esto bien porque después en los últimos toboganes me sentía como si me fueran empujando y rápidamente nos ponemos en el cerro y, en la bajada con la alegría de ver ya el Condado, a la que iba a adelantar y echar un sprint, una piedra para mis intenciones. Estos no se dan cuenta y me toca ir andando, ya preocupados vienen a por mi, me cogen la bici y corriendo hasta el pueblo, lo cual creo que me vino bien para soltar las piernas.

Para ser la primera ruta, fue bastante buena, alguno decía que para el primer día era una locura, pero eso es porque no sabían la que iba ha hacer el segundo día, pero la cuento en otro post.

Para ver la ruta en el google eath, o bajarse el track, mejor mirar en la ruta del día 3.



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martes, 29 de julio de 2008

2008-07-26 Hasta Gallegos, pasando por Pedraza

Este fin de semana nos hemos juntado unos cuantos... aunque parece que no acabamos de ponernos de acuerdo para salir todos juntos. El viernes por la tarde salieron Carlos, Recluta13 (Alberto), Juan Manuel, Josu (Jesús) y Joseba. Yo tenía otras obligaciones, y Capitwo sigue "castigado", así que el sábado por la mañana, que era el único momento que podría salir en todo el fin de semana, madrugué y a las nueve estaba listo, más con la idea de salir solo, que acompañado, ya que además debía volver pronto, pero al encontrarme a Juan Antonio y Pablo y comentarme que habían quedado a las nueve y media, me esperé para salir todos juntos.

Al final solo eramos cinco, Juan Antonio, Pablo, Alberto Joseba y yo, Un día más, Recluta13 se hizo el remolón, y a la hora de salir, aún estaba desayunando.... se echa en falta la presencia Capitwo, que hubiera pasado por su casa solo para decirle que nos marchábamos, en lugar de estar cuarto de hora esperándole.


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Salimos por la carretera en dirección a Valdesaz, para dirigirnos por el camino del GR a Valleruela de Sepúlveda. Al llegar al cruce, giramos a la derecha para bajar al pueblo, y luego a la izquierda entrando en la calle principal, para desviarnos un poco más adelante por el primer camino que sale a la derecha.

Salimos a la carretera y tomamos dirección a La Matilla, para un poco más adelante tomar el camino que sale a la izquierda, en la Ermita del Humilladero, continuando en dirección a Orejanilla. Cuando iniciamos el descenso, tomamos el primer camino que sale a la derecha, en dirección a La Alameda, pero sin entrar al pueblo, bordeando por la zona de las huertas. El camino tiene mucha arena, que lo hace muy peligroso, provocándome una caída, sin mayor importancia, torcemos a la derecha, en dirección al Portillo de La Alameda, y aquí el camino está peor, por lo que es necesario bajarse para recorrer unos 50 metros y continuar hasta la carretera. Este camino lo hemos recorrido en primavera y estaba mucho mejor, ya que la arena estaba dura y compactada.

Cruzamos la carretera y nos dirigimos al molino de la Cubeta, siendo necesario atravesar las dos vallas que han puesto en el camino, antes de descender hasta el río. El Cega ahora casi no lleva agua, pero todavía se puede ver como algo rebosa la presa del molino. Continuamos hasta La Velilla, y allí tomamos el Camino de los Molinos, para desviarnos a la izquierda y comenzar el ascenso entre los dos montes hasta llegar a la zona donde sueltan los toro para los encierros, con unas magnificas vistas de Pedraza.

Iniciamos el descenso hasta el río, para después iniciar la subida hasta el cruce de la entrada de Pedraza. Solo Joseba consigue llegar montado hasta arriba, y es que aparte de la gran pendiente que tiene, el camino cada vez está peor. Bajamos un poco, en dirección a La Velilla, hasta el caño, para coger agua, y descansar un poco, e iniciamos la marcha por la carretera en dirección a la N-110, bajando hasta el puente sobre el río, desviándonos a la izquierda, para iniciar una dura subida, que solo Juan Antonio y Joseba completan, un pequeño descanso y otro repecho menos duro que el anterior, pero donde Juan Antonio sufre una caída, que le ocasionan una par de heridas en la pierna.

Una vez arriba el camino se vuelve más suave, pero siempre tirando para arriba. Al llegara a una valla, es necesario consultar los mapas de TrekBuddy en un par de ocasiones para poder encontrar el camino bueno. Después atravesar un par de vallas más, llegamos hasta la N-110 en el desvío que va a Gallegos. Continuamos por la carretera, y antes de llegar al pueblo, nos desviamos por un camino que sale a la izquierda y baja por una zona de prados, siendo necesario cruzar otra par de vallas, hasta dar con la N-110 nuevamente. Alberto ya empezaba a reclamar las cervezas, habituales en otras salidas, pero que ahora debíamos sacrificar, pues se estaba haciendo un poco tarde, y el calor apretaba, aunque en ocasiones corría una brisa fresca, y el sol se tapaba con alguna pequeña nube perdida.

Tratando de dar con el camino bueno que nos llevara a Colladillo, equivocándonos hasta en tres ocasiones, conseguimos llegar a Cañicosa, donde nuevamente paramos a repostar agua, y continuamos hasta cerca de Colladillo, y después Arconcillos y finalmente Arcones, donde nuevamente paramos. Estos tramos, casi sin desnivel y buenos caminos los hicimos a buen ritmo. Desde Arcones salimos en dirección a Huerta por el primer camino que sale a la derecha del pueblo, y que transcurre paralelo a la carretera. Seguimos en dirección a Sanchopedro, para girar a la derecha hasta el poste de vigilancia del punto geodésico de El Cerrón, y descender a Castroserna de Arriba.

Desde aquí por la carretera has la Ermita de San Roque para seguir por el camino, paralelos al río San Juan hasta Castroserna de Abajo, entrando por las naves. Aquí ya me descolgué definitivamente, pues el ritmo que imponían era bastante fuerte, y llevaba un pié dormido, así que aproveche para meterlo en el pilón y descansar un poco. Al llegar a Villafranca, ya estaban sentados en una de las mesas del bar, tomando la merecida cerveza.




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lunes, 28 de julio de 2008

2008-07-19 Por la hoz del rio San Juan hasta Sebulcor... que calvario.

Hoy sábado, hace muchísimo calor... yo me había propuesto no salir después de las 10, para dar una vuelta corta, ya que hoy prácticamente nadie... pero a las 11 se presenta Nacho y Juan Manuel, que quiere comenzar a salir poco a poco... y como uno es débil, pues acepto, pensando que será algo corto y sin alejarnos demasiado, ya que no van muy preparados, dando una vuelta en circulo por el pueblo, para que en el momento que comenzase a apretar mucho el calor, volver rápidamente.


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Juan Manuel, propone ir por el río San Juan, y bueno, como es una zona con abundantes sombras, y muy bonita, aunque desconocida, aceptamos. Salimos hacia la báscula y por Puente Murera, donde los caminos empiezan a estar intransitables por la cantidad de hierba seca y cardos, llegamos al rió San Juan, para posteriormente subir hasta Aldealcorvo, y bajar nuevamente al río y comenzar el recorrido por la hoz.

Parte de este recorrido ya lo hicimos en parte el año pasado, en sentido contrario, lo mismos tres protagonistas en un día similar, de mucho calor, y lo pasamos bastante mal, motivo por el que Nacho, que no conoce el terreno empezaba a mosquearse. Por suerte esta vez, solo nos encontramos un par de tierras con el camino arado, que obligaban a bajarse y empujar.




Cuando llegamos hasta la Fuente de San Juan, la cosa va bien, así que Juan Manuel propone ir hasta Sebúlcor, donde las piraguas que van por el pantano de Burgomillodo, en las Hoces del Duratón. Yo que no he estado allí nunca, me animo, y Nacho nos sigue... bueno, me sigue a mi, ya que Juan Manuel que sabe como ir, no sabe como encontrar el camino.

Continuamos por el camino habitual hasta llegar a la carretera que va al área recreativa, y allí giramos a la izquierda, tomando dirección a Sebúlcor. En la subida ya se empieza a notar el calor, y un ligero viento en contra no ayuda nada. Juan Manuel impone un ritmo "fuerte", como si tuviera prisa por llegar, o demostrar algo... y nosotros detrás pasamos... pero a la misma entrada del pueblo le damos alcance.

En Sebúlcor intentamos coger agua, que el calor ya es sofocante, pero como desde hace unos años, se ha convertido en un pueblo turístico, con el tema de las piraguas, todas las fuentes las tienen cortadas, y si quieres agua, la tienes que comprar, bien en la tienda de ultramarinos, o en la máquina de botellas que hay en la puerta de uno de los bares. Después de dar unas vueltas por el pueblo, Nacho consigue que una vecina del pueblo le llene el bote, y nos dirigimos por el camino que va al Monasterio de la Hoz. Yo ya voy muerto de sed, y con ganas de volver.

Juan Manuel dice que son un par de kilómetros, pero después de unos cinco, atravesando pinares, pero con caminos muy anchos que hacen de cortafuegos, sin una sola sombra, llegamos hasta la zona de aparcamiento de los coches de la gente que va en piraguas. El camino de bajada es de arena y no se puede bajar montado.. así que Nacho decide quedarse arriba, y Juan Manuel y yo bajamos... con la esperanza de poder refrescarnos un poco.

Al llegar al agua, la orilla se encuentra llena de abejas, así que decido no tentar a la suerte, y olvidarme de refrescarme aunque solos sean los pies... y tras una dura subida por la arena, comenzamos el retorno a Sebúlcor. Yo me encuentro bastante mal, al borde de la deshidratación, y a punto de llamar para que vengan a buscarme en coche, pero tras un último esfuerzo, consigo llegar hasta la tienda de ultramarinos y comprar una botella de Aquarius, una tableta de chocolate, y un par de botellas de agua, que me devuelven la vida, mientras observo el termómetro de la farmacia que indica 34,5ºC a la sombra, a las dos de la tarde... y eso para esta zona es mucha temperatura.

Bueno.. a mi, y a mis dos compañeros de viaje, que se han venido sin teléfono, sin dinero, sin casco y hasta sin camiseta... y que aunque no lo quieran reconocer, tampoco lo estaban pasando bien... la tableta de chocolate duró unos pocos segundos. Espero que les haya servido de lección para la próxima salida.

La vuelta, la realizamos por carretera, accediendo por la nueva variante de Aldeaonsancho, para llegar hasta Aldealcorvo, donde para a refrescarme y beber agua... aunque no sea clorada. Un último esfuerzo, y llegamos a Villafranca, pasadas las tres y cuarto de la tarde.

Espero que por si bien, a nadie se le ocurra hacer este recorrido, en estas condiciones climatológicas, y en el mismo horario.



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